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viernes, 4 de abril de 2014

Sabor de India: samosas y chutney de mango


Hay quien me llama exagerada. Yo prefiero autodenominarme "intensa" (queda mejor, ¿no?). Esto tiene que ver con que tengo largas épocas de meterme a fondo en un tema... una de ellas fue con la India... hasta que fui y lo viví  sin la música y los efectos instagram de mi cabeza. No sé si os pasa eso de haceros una preciosa película y de pronto toparos con la realidad... muy cruda a veces.

En cualquier caso es un país precioso, con gente tremendamente bella y con una gastronomía que me fascina y que además es altamente vegetariana. Para mí el comer legumbres era una tortura (el cocido me produce arcadas, lo siento, y el resto me lo como sin pena ni gloria), el comer espinacas una obligación.... Pero cuando probé la versión india.... las comería hasta para desayunar! Paro de recordar comida india porque se me empieza a hacer la boca agua....


En aquella temporada, además de libros sobre la cultura, sociedad o arte en India, también compré unos cuantos libros de cocina y empecé a practicar algunas recetas, aunque muchas veces te ves limitada por los ingredientes: garam masala, ghee, asafétida...
Pero la que voy a compartir es relativamente  fácil de conseguir (aunque lleve garam masala).
¡Hoy tocan samosas! Vamos allá:

INGREDIENTES:


  • 450 g. de harina de trigo
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 vaso de agua templada
  • 4 cucharadas de aceite de oliva (o ghee si osáis a buscarlo... es como una especie de suero de mantequilla)
  • 500 g de patatas cortadas a daditos (como para ensaladilla rusa)
  • 1/2 vaso de guisantes (o más, va a gustos)
  • 1 cebolla
  • 1/2 cucharadita de curry
  • 1/2 cucharadita de comino molido (también lo podéis tostar y machacar a mano... si tenéis paciencia)
  • 1/2 cucharadita de garam masala (se puede comprar en el Tiger, si no es una mezcla de canela, clavo, cardamomo, pimienta negra y nuez moscada)
  • 1 pizca de guindilla en polvo o pimentón picante 
  • 1 puñadito de cilantro fresco bien picado  (aunque si se os olvida como la última vez me pasó a mí que sepáis que no pasa nada, ni se nota)
  • 1 chorrito de zumo de limón


Este lo compré en Tiger, si no se suele encontrar
en tiendas de alimentación chinas.


ELABORACIÓN

  • Empezamos con la masa. Echamos la harina, más la sal,  en un bol y vertemos el aceite encima para hacer una especie de migas que trabajamos con los dedos. Después vamos añadiendo agua hasta obtener una masa con cierta elasticidad pero que no se nos pegue a las manos.
  • La cubrimos con un film transparente (es más importante de lo que pensáis porque se reseca mucho la superficie), ponemos un paño encima y dejamos reposar unos 30 minutos.

  • Cortamos las patatas a dados y las hervimos, cuando falten unos 5 minutos echamos los guisantes para que se hiervan y apartamos.
  • Rallamos la cebolla y la sofreímos. Cuando esté transparente mezclamos con las especias durante 1 minuto aprox y luego ya echamos la mezcla de patata y guisantes.

  • Finalmente mezclamos el cilantro y le damos el toque de sal que queramos
  • Tenemos el relleno y tenemos la masa... ahora se tienen que enrollar... jajajaja, perdón.
  • Estiramos la masa (yo la divido en 2 o tres bolas para trabajar mejor) y con un rodillo la vamos extendiendo. Es una masa bastante agradecida, se trabaja muy bien.

  • Cortamos cuadrados de unos 12 o 14 cm de ancho y sobre cada cuadrado calculamos el relleno que vamos a poner y vamos cerrando como si hiciéramos triángulos.




  • Ya sólo queda freír y servir

Lo acompañé de un delicioso chutney de mango que preparé gracias a la receta de mi amiga Ana que tiene un magnífico blog de esos que combinan sabiduría, recetas y fotografía: piedrapapeloazucar  ¿Se nota que lo recomiendo? Pues sí, totalmente.

A mí me encanta, y mi niño se las come súper bien (el de 4 años, la de 2 no porque tiene guisantes... claro... son verdes no rosas). Además me gusta educarles en sabores en la medida de lo posible.
A quién le guste lo exótico se lo recomiendo, a quién no... o quien - como mi amiga Lydia - le parezca picante hasta la canela... que se abstenga.







miércoles, 12 de marzo de 2014

Crema de cacahuetes… y de lo que queráis


Hace un tiempo, buscando un curso de cocina vegetariana online (que no encontré, y mucho menos ajustado a mi bolsillo) pude ver un vídeo en el que explicaban cómo hacer una crema de nueces. No sólo me gustó las posibilidades que me abría sino el conocimiento que me proporcionó y la posterior reflexión.

Parece ser que para para hacer cualquier crema de frutos secos (o de semillas) lo único que debes tener es una picador a y algo de paciencia. El tiempo entre picada y picada permite al fruto seco "sudar" y dejar sacar todos esos aceites que tiene guardados.

Algo tan sencillo como dejar tiempo, parar. O como se dice cuando sofríes algo lentamente: "a su amor"…. Qué expresión tan bonita, ¿verdad?

Y es cierto, tras 5 veces que trituras el fruto seco (durante 1 minuto aprox) que sea dejando reposar entre cada una de las veces unos 15 minutos, vas viendo como esos trocitos se van transformando en una crema como por arte de magia...

Esto también me sirvió para pensar en el movimiento "slow" (mi cabeza va como los coches esos de las ferias… de un lado para otro).
El movimiento "slow" nace como contraposición al movimiento "fast", al frenético ritmo en el que nos vemos sometidos, muchas veces sin tener esa necesidad real de ir con prisas (puro contagio). Una comida relajada, masticando bien, tomándose el tiempo necesario para no engullir (y no sentir la saciedad que tarda más en llegar)… No siempre es posible, pero cuando lo sea… disfrutemos de la calma (no es una obligación claro… es una invitación).

Dicho esto, os pongo unas cuántas fotos del proceso, que no tiene ningún misterio.

- 1 bolsita de cacahuetes (si son con sal saldrá bastante salado, si son sin sal igual hay que añadir algo de sal)
- 1 picadora
- darle al botón durante 1 minuto 4 o 5 veces descansando unos 15 minutos (o más) entre vez y vez


1ª picada

2ª picada

3ª picada

4ª picada
Después de esto tienes tu pasta de cacahuete, de nueces, almendras o lo que sea lista para el desayuno.




Ah! y lo mismo ocurre si necesitáis hacer tahín (para el hummus). Es lo mismo pero con semillas de sésamo y queda estupenda. Yo muchas veces me veo limitada a hacer hummus porque no tengo nunca tahin (o lo tengo caducado). La cuestión es que el otro día se lo comenté a mi madre y ¡estupendo!



Nosotros comprábamos en Holanda una crema de cacahuete buenísima de Calvé.


Las / los reticentes a las cremas de cacahuete puede que sólo hayan probado las americanas. A mí personalmente no me gustan nada. Recuerdo cuando estuve de intercambio en Boston que mi "madre" de allí me hacía sandwiches de crema de cacahuete y no me los podía comer. Lo malo es que mucha gente sólo conoce la crema de cacahuetes desde este referente americano.
Cuando probé el que venden en Holanda de Calvé aluciné, me quedé enganchada y no tiene nada que ver con las pastas de cacahuetes americanas. Así que espero que no os frene esto.

Luego se me ocurren miles de posibilidades con otros frutos secos o mezclas de los mismos (e incluso poder añadir chocolate derretido para hacer una crema de cacao… ¿verdad?


Espero que a alguien le sea tan de utilidad como me lo fue a mí.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Oda al calabacín



Sé que he estado mucho tiempo sin escribir nada por aquí... No es por desinterés, sino por falta de tiempo ya que el trabajo no me ha dejado tener ni tiempo libre, y el poco tiempo libre que he conseguido arañar ya sabéis quién se lo lleva, ¿verdad?

Tengo varias cosas acumuladas para compartir, pero creo que sería injusta si no le concediera un huequecito al calabacín, ese hermano listo pero tímido de la calabaza, y amigo de la infancia de la berenjena.


La verdad es que el calabacín lo uso mucho más y de manera más frecuente que la calabaza, sin embargo, queda en mi mente en un segundo plano.... pobrecito. Así que hoy, querido calabacín, tú que tantas alegrías me has aportado, tendrás un hueco en este blog (no sólo va a ser hacerte un hueco en el estómago).

Según he leído por ahí no se sabe bien de dónde proviene el calabacín, unos lo sitúan por la India, otros por Méjico... Parece ser que es muuucho más viejo que los vampiros.

Yo no entiendo mucho de vitaminas, antioxidantes... (eso se lo dejo a mi padre), pero parece ser que es muy rico en vitamina C, ácido fólico, betacarotenos y fibra (esto sí sabemos bien para lo que sirve). Con lo cual, no está de menos integrarlo en nuestras vidas.
Y lo mejor de todo es que tiene un sabor lo suficientemente elegante o sutil como para "metérselo" a los niños rebeldes  con esas "cosas verdes" llamadas verduras u hortalizas (donde a veces se incluyen las frutas). Este es mi caso, ¡¡y por ello quería hacerle una oda al calabacín!!

Pero como no ando muy poética... qué mejor oda que dos recetitas: una muy muy fácil y otra más... ejem costosa o lenta (pero más festiva)



Pasta con calabacín al curry

La verdad que es una receta que improviso a veces para "meterle" algo verde a Ninke y tiene resultado!

Ingredientes:
1 calabacín grande o 2 pequeñitos
1/2 cebolla
Leche o nata (unos 200 ml)
Queso parmesano rallado
Una pizca de curry
Pasta (a gusto de formas tamaños...)
Lo típico: sal, aceite, pimienta

Elaboración de la salsa:
Pochamos la cebolla rallada
Rallamos el calabacín y lo mezclamos con la cebolla hasta que esté todo bien hecho
Echamos la nata (o leche, en este caso con un pelín de harina a modo de bechamel) y los condimentos: pimienta, sal, curry (al gusto de cada uno)

Hervimos la pasta y mezclamos bien.

Después se puede gratinar con queso parmesano por encima o simplemente servir tal cual con el mismo queso.



La otra receta (de la que no tengo foto final, lo siento) es una lasaña que hago cada año para Navidades por el trabajo que lleva.



Lasaña de calabacín y berenjenas

Ingredientes:
1 kg de berenjenas
450 g de calabacines cortados en rodajas
225 g de mozzarella rallada
600 ml de passata (tomate triturado estilo italiano, se puede sustituir por tomate triturado normal)
6 o 9 láminas de lasaña verde precocinada (antaño la hacía yo... qué tiempos!)
600 ml de salsa bechamel (leche, harina, cebolla, nuez moscada, pimienta y sal)
60 g de queso parmesano
1 cucharadita de orégano seco
25 g de mantequilla
1 ajo
Finas hierbas o hierbas provenzales (yo añado una pizquita de canela)
Aceite

Elaboración:
Preparar las berenjenas: a veces lo hago el día anterior porque es pesadito. Lo que yo hago es corto rodajas de 1 cm de ancho o algo menos y les pongo sal. Las dejo reposar una media hora. Después se limpian, se secan y se prepara una plancha para irlas dorando (unos 7 minutos cada tanda de berenjenas). Así hasta acabar.

Preparar el calabacín: echar la mantequilla en una sartén a fuego medio y mezclarla con las finas hierbas para que tome el sabor.  Es entonces cuando echamos el calabacín para que se vaya haciendo. En el libro pone que unos 7 minutos pero yo como lo pongo todo en la sartén tardo al menos 15 minutos... o más porque tengo que ir dando vueltas para que todas las rodajas se hagan por igual.

Preparar la bechamel (cada maestrillo tendrá su truquillo)



Preparar las láminas de lasaña

Ir montando:

Sobre el molde poner una capa de berenjenas

Encima una capa de calabacín


Encima echar la mozzarella


Después la passata o tomate

Finalmente las láminas de lasaña


Repetir hasta acabar  todos los ingrediente y cerrar con una capa de láminas de lasaña, cubrir con la bechamel y espolvorear el queso parmesano y el orégano.



Es más laborioso, pero de verdad que no os arrepentiréis. Y además no es tan "gordi" como todas la comilonas carnívoras de esta época (cada uno barriendo para su casa, eh?)



De paso aprovecho para felicitar las fiestas, aunque tengo otros posts más dulces preparados que seguro voy compartiendo estos días.


sábado, 10 de agosto de 2013

Arroz de verduras



Como bien saben los que me conocen no soy muy buena en la cocina ya que mi poca paciencia hace que casi siempre la vitro vaya a tope de potencia por lo que ..... "ohhhh...., se ha quemado un poquito el ... , ... no se por que motivo pero la leche se ha salido, ..." en fin mil escusas de mala cocinera. A todo esto hay que añadir que mi marido es un super chef que prepara unos platos con los que no puedo competir ;) .

Hoy después de una mañana de piscina he visto unas verduritas del huerto de "Pepe" fresquitas y con una pinta increíble y me he dicho "Venga Raquel anímate a hacer un arroz de verduritas". 
Verduras del "huerto de Pepe"
Para hacerlo he utilizado:
- 2 pimientos verdes
- 4 tomatitos
- 2 zanahorias
- 1 cebollita
- 1 lata de guisantes
- 1 lata de champiñones
- 6 puñados de arroz
- aceite de oliva
- 1 cucharadita de colorante
- 1 basito de vino

Como cocinar: 
Después de pelar la verdurita a trocitos he ido añadiendo en la sarten donde previamente había añadido el aceite para hacer el sofrito, primero el tomate con la cebollita y los pimientos, después las zanahorias, seguido de los guisantes y los champiñones pasados unos minutos a fuego medio. 

Verduritas pochando


Una vez todo está pochado he echado un chorrito de vino y he añadido el arroz. Dos minutos después he añadido el agua y he dejado hervir todo durante 15 o 20 minutos según el tipo de arroz y el gusto de cada uno para que sea más tierno o más duro. 


Cociendo el arroz

En mi opinión no ha estado mal pero seguro que la siguiente vez será mejor.

¡Animaros!



domingo, 30 de septiembre de 2012

La pizza nostra



Creo que a mis amigas este post les será muy familiar porque la pizza de la que voy a hablar la conocen desde hace mucho tiempo. Mi madre utiliza esta receta de masa desde hace bastante tiempo, por lo que ya la consideramos como nuestra (o "nostra" que queda más italiano).

Sin embargo últimamente, cuando la hacía, tenía problemas porque o no me subía bien, o al amasarla se estiraba y luego se encogía... hasta que ya creo que he vuelto a coger el truco y como no quiero que quede en saco roto o se me olvide, pues lo escribo y lo comparto.

Os paso la receta para la masa:

Esto es sin haber crecido (lo siento, no tengo la foto de
después)


- 250 de harina normal (mi madre la compra en la panadería
-1 sobre de levadura seca de panadería (las cajitas esas que venden en los súpers donde la repostería pero que no son la típica Royal)
- 1 pizca de sal
- 1 taza de agua TEMPLADA (ni caliente ni fría, ahí está el truco creo yo)
- 1/2 taza de aceite (yo uso virgen extra)

Hacemos un huequecito en el medio del cuenco donde hayamos echado la harina e incorporamos los demas ingredientes. Ahora hay que amasar bien. Si ese ha sido un día malo para tí, págalo con la masa y dale todos los tortazos del mundo. Cuanto más la amases mejor.

Reservamos en un cuenco y tapamos con un trapo de cocina (limpio, claro), para darle calorcito. Después del tremendo masaje que le hemos dado a la masa, ahora la dejamos dormir la siesta durante 30 minutos, una hora...  verás cómo crece casi el triple!!

Ahora, sobre una superficie enharinada y SIN APENAS MOVERLA MUCHO cogemos un rodillo y la extendemos hasta llegar a la forma/tamaño deseado.
Con el mismo rodillo la recogemos y la ponemos en la bandeja.

Ahora toca cubrirla con lo que tengáis pensado o a mano. En este caso utilicé (en orden de uso):

- 1 brick pequeño de tomate frito
- 1 cebolla tierna cortada a daditos
- orégano
- 2 latas de atún (o 3 si son muy pequeñas)
- 1 pimiento verde a rodajitas
- 1 lata pequeña de pimiento rojo asado
- 6 champiñones
- 1 bolsita de mozzarella


Precalentamos el horno a 170º y horneamos unos 13 o 15 minutos (arriba y abajo)



De verdad que está muy muy rica, se hace en un momento y vale la pena! Un buen plan de "viernes".




miércoles, 26 de septiembre de 2012

Berenjenas a la parmesana: el descubrimiento



Hacía tiempo que oía hablar mil bondades de las berenjenas a la parmesana pero nunca lo había intentado hacer.

Curiosamente anoche vimos un fragmento de un programa (creo que en Canal 33) sobre un cocinero internacional que estaba en Nápoles y hacía esta receta que tenía una pinta increíble.

Hoy, cuando vinieron mis padres a casa, mi madre traía berenjenas para hacer "esa receta que hicimos una vez". La verdad es que mi mente seguía clavada en las berenjenas a la parmesana de anoche (y no el Crumble de berenjenas al que se refería ella), pero... no me acordaba de todo: sabía que cortaba la berenjena y la ponía a la plancha, echaba parmesano y hacía unos rollitos, cortaba los tomates y los doraba en aceite, echaba albahaca pero.... no lo sabía reproducir bien.
Entonces, gracias a Internet, busqué una receta. En Directo al Paladar había una que me pareció bien (suelo seguir esa web) así que hicimos esa misma receta que nos proponían con algún pequeño toque diferente.



Os paso lo que hemos hecho:

INGREDIENTES

(Para 4, si lo hacéis como entrante)
- 3 berenjenas en rodajas
- 2 bolas de queso mozzarella fresca, cortada en rodajas
- 1 bote de passata (o salsa de tomate)
- 3 tomates de pera en rodajas (bien escurriditos, si no luego sueltan mucha agua)
- 8 tomates secos (en trocitos)
- 1 ramita de albahaca
- Orégano
- Queso parmesano rallado
- Aceite, sal

ELABORACIÓN

- Precalentar el horno a 180º
- Hacer a la plancha las berenjenas con sal y orégano (como si fuera salpimentado)
- Poner en la fuente donde lo vayáis a hacer una capa de berenjena, encima echar la passata (o tomate), otra capa de  tomates (de los dos tipos) y una de mozzarella. Seguir así hasta acabar
- En la última capa echar el resto de passata, junto con hojas de albahaca cortadas y el queso parmesano
- Meter en el horno unos 15 o 20 minutos (gratinar en los últimos minutos)



Listo!!

Mi padre nos confesó después de repetir el plato que tenía serias dudas sobre cómo nos iba a salir esto, pero que el resultado ha sido espectacular.

Para que veáis que no sólo de dulces vive el "hombre"