miércoles, 5 de marzo de 2014

"American Pies": fruta al poder





Mis últimos pasos en el mundo de lo dulce siguen marcando dos direcciones: la fruta y el origen. Sospecho que el empacho de tanto fondant y buttercream tienen algo que ver. Sé que son preciosos, divinos, casi obras de arte y me encantan de vez en cuando... pero es que los veo ya en tantos sitios que... ¡ parece que me persiguen! (y no estoy paranoica).

Los últimos pasteles que he hecho, si os fijáis, tienen como co-protagonista principal la fruta (piña, manzanas, mango, pera...). Siempre me ha parecido que la fruta le da a cualquier pastel un punto de frescor - y de dignidad - insuperable. En las clásicas tartas americanas - american pies (aunque si ponéis el nombre por Internet no aparece más que referencias a la película con el mismo nombre) - el protagonista indiscutible es la fruta.


Siempre me han fascinado esas preciosas tartas cubiertas con masa que aparecían en las series y películas americanas. Disfrutaba viendo escenas como las de los concursos de mejores "apple pie" del condado "x". Creo que la última vez que lo vi fue en "American Dad" y en "Mujeres Desesperadas".


Y como una cosa lleva a la otra, la otra a una tercera, etc. Aquí me encuentro ahora obsesionada por controlar los pormenores de estas recetas para llegar a conseguir "my best pie" que pueden heredar mis nietos (jajajaja, esto es broma, no soy de esas). Así que voy a desgranar algunos aspectos básicos que he aprendido:

PIE BÁSICA =  2 BASES DE MASA QUEBRADA + FRUTA (HARINA, AZÚCAR, LIMÓN)

Así que vamos con una de las partes imprescindibles:

1 de 4: MASA QUEBRADA


Por supuesto la podéis comprar (he probado La Cocinera y sale bastante bien), pero si queréis ser auténticas - a tiempo parcial, a tiempo total es agotador - probadla.

Me fastidia que muchas recetas ponen huevo a la masa quebrada, cuando no lo necesita y también me fastidia que todo lo piensen para la famosa Thermomix (depender de tanto cacharro me hace sentir inútil). Lo que yo os pongo lo podéis hacer con las manitas y ya, eso sí, os tiene que gustar embarduñaros bien las manos.

Ingredientes para la masa quebrada:

- 425 gr harina repostería
- 250 gr mantequilla sin sal
- 10 gr azúcar
- 1 pizca de sal
- 125 gr agua helada



Elaboración:
- Echamos la harina (idealmente tamizada... yo paso porque soy perezosa), el azúcar y la pizca de sal. Mezclamos.
- Tenemos la mantequilla a temperatura ambiente y la echamos en medio y con los dedos empezamos a hacer una especie de churros o pelotillas (como queráis llamarlo). Parece que no saldrá nada... pero sí.
- Cuando eso ya vaya teniendo algo de forma vamos echando agua poco a poco. Seguimos amasando hasta tener una masa fina (que no notemos grumos ni cosas extrañas)

Luego separamos las masas en dos bolas que cubrimos con film transparente y metemos en la nevera (os aconsejo chafarlas un poquito más que lo que pongo en la foto al meterlas porque luego cuesta más amasarlas)
Jajaja... estoy pensando que igual hasta los hombre se animan a amasar estas bolas... Perdón....

2 de 4: RELLENOS POSIBLES:


Os aconsejo empezar por el clásico de los clásicos: la manzana
Aunque confieso que la de cereza está... ¡Dios no he probado nada mejor en mi vida! Sabe a piruleta! pero claro... tiene truco y es que la hice con unos botes de cerezas en conserva que compré en Holanda (este verano pienso cargar el coche con esos botes... y con el azúcar mascabada).

CLAVES INTERESANTES PARA ENTENDER EL PORQUÉ DE LO QUE SE LE PONE AL RELLENO:

- Básicamente, lo que he leído por ahí es que junto con la fruta se suele poner azúcar, harina, sal y zumo de limón. Todo tiene su explicación lógica pero yo os lo cuento para que podamos hacer nuestras propias variaciones

1) Fruta: alrededor de 1,2 kg por tarta. Claro que dependerá del tipo de fruta (el agua que pierda en el proceso sobre todo)

2) Harina (normal + maizena): sirve para absorber el exceso de agua. Se suele echar como 1/2 taza de harina como mucho (en frutas más acuosas) o 2 cucharadas grandes si se trata de otras frutas como la manzana

3) Azúcar: normalmente unos 300 gr o 1,5 tazas, pero igualmente dependerá de lo dulce que estén las frutas. Se puede probar y así evitar más calorías de las necesarias.

4) Limón: sirve para mantener el color vibrante de la fruta

5) Sal: para potenciar el sabor de la fruta

6) Galleta molida: un último truquillo. Si la fruta a poner es demasiado acuosa, se trituran unas galletas y se pone en la base para absorber el exceso de agua

¡Qué bonito es saber para qué sirve cada cosa y no echarlo todo ahí como si fuéramos robots!


Y ahora las tartas!! (uff... qué post más largo, lo siento)

VARIEDAD MANZANA:


- 6 manzanas: 3 ácidas y 3 rojas. Se cortan en trocitos de 0,5 cm aprox (no hace falta usar la regla)
- 300 gramos de azúcar (idealmente morena)
- ralladura de un limón
- 2 cucharadas de maicena
- 1/2 cucharadita canela
- una pizca de sal
- una pizca de nuez moscada (opcional)
- unos cubitos de mantequilla (reservar para el final, van debajo de la capa superior de la masa)



Lo mezclamos todo

Echamos las manzanas




VARIEDAD CHERRY:

- 2 botes de cerezas deshuesadas (o un 1kg deshuesadas)
- 1/2 taza de harina (mezclada con las 2 cucharadas de maicena)
- 1 taza de azúcar
- unos cubitos de mantequilla
- 4 galletas tipo Digestive molidas
Maravilloso (si os gusta el sabor piruleta)


3 de 4: MONTAJE DE LA TARTA

Esta es la parte más lúdica y mágica. Os podéis encontrar de todo. Desde el clásico enrejado, a tartas completamente cubiertas con estrellitas o corazones de la misma masa, o tartas cubiertas íntegramente por otro disco de masa con un simple agujerito en medio. Ohhhh qué mooonas todas!

- Lo primero que hay que hacer es extender el disco de la masa para cubrir el molde (tipo quiche). Por supuesto preparad el molde para que no se pegue (bien con papel de horno o mantequilla, harina...).  Meted en la nevera mientras preparáis el otro disco



- El segundo disco dependerá de la forma que queráis. Os pongo un ejemplo de cómo se monta un enrejado que iría arriba. Una vez montado (presionando en los nudillos para evitar que se despegue) va a la nevera (si no va a ser un uso inmediato)






- Una opción sencilla de montaje es haciendo agujeritos con alguna boquilla


- Y luego simplemente es echar la mezcla de fruta encima de la masa (recordad que si la fruta es muy líquida se puede echar la galleta machacada antes)
Si se decide echar galleta

Mezcla de cerezas
- Y sobre la fruta los cubitos de mantequilla


- Y finalmente la parte de arriba: sellando bien los laterales con un poco de leche para que pegue.
Finalmente se unta con un pincel la superficie con un poco de leche y se espolvorea con azúcar








4 de 4: HORNEADO


También tenemos aquí algunos truquillos aquí como utilizar papel de aluminio para que no se resequen sobre todo los bordes.



Diferentes tiempos en función del tipo de fruta.

a) Una tarta de manzana (o fruta similar): precalentamos a 220º y horneamos a 220º 15 minutos, después unos 50 minutos a 190º



b) Una tarta de cerezas (o similar): precalentamos a 190º y horneamos 15 mins a esta temperatura y luego unos 30 o 40 minutos a 170º o hasta que lo veamos doradito y salgan burbujitas del relleno.


Buffff qué paliza os he dado... Eso sí, todo lo que he aprendido en dos semanas os lo he puesto aquí



FUENTES: Voy a poner algunas fuentes que he utilizado y que recuerdo, aunque hay más páginas que me han inspirado y no recuerdo... lo siento




viernes, 7 de febrero de 2014

La lucha entre el bien y el mal: tarta de mango, manzana y chocolate



La eterna lucha: placer o salud.

Todos buscamos productos que nos gusten, no queremos renunciar al sabor (al menos del todo). Comer algo poco apetecible se puede hacer de vez en cuando (incluso planificados como si de una obligación se tratara), pero no suelen convertirse en productos de éxito ¿verdad?. Pero tampoco queremos renunciar del todo a la salud... a veces hacemos la vista gorda: "mira qué galletas... Además, también llevan leche", "oh!, tiene vitaminas"...

En cualquier caso el matrimonio placer-salud es muy difícil de conciliar, se llevan como el perro y el gato, no podrán formar nunca una familia "estable" y duradera. Sin embargo tienen momentos de pura pasión y sincronización...

Así que una vez asumido esto, voy a compartir uno de esos momentos de pasión entre el placer (chocolates, frutos secos, "asúuuuucar"- como lo diría la gran Celia Cruz-) y salud (mango, manzana, leche de soja)

Sabéis que me gusta siempre ser fiel con las fuentes, por lo que os cuento de dónde viene la receta. Todo empieza con la revista de Caprabo de estas navidades (os paso el link)... De verdad que me parece un buen ejemplo de lo que tienen que hacer los supermercados. Seguimos sin llegar a los estándares holandeses (ej. la revista de Albert Heijn), pero vamos caminando hacia ellos.
Es una revista sencilla, sin pretensiones pero con recetas  interesantes y accesibles.

La receta en cuestión es de Teresa Carles, cuyo restaurante vegetariano de Barcelona recomiendo para todo tipo de públicos (no sólo para vegetarianos / veganos/ flexitarianos, los carnívoros también podréis disfrutar al máximo y redescubrir que no todo es lechuga o tofu).

La receta original propone mezclar plátano, pera y pistacho. Y está muy rica también, pero a mí se me hace muy pesado el plátano. Y la pera... en pasteles no es santo de mi devoción (aunque hay un pastel de pera y arándano que se salva). Buscaba una alternativa sobre todo al plátano, y pensé en los mangos... por textura y sabor.



La verdad es que está buenísima (aunque siempre digo lo mismo...). Quizá no te deja esa sensación tan pesada de los pasteles con leche, huevo o mantequilla. Es más jugoso y el mango no es tan protagonista (que por otro lado es una pena, imagino que con potenciadores de sabor lo sería pero entonces pierde el equilibrio placer-salud, ¿no?). El plátano, en cambio juega más peso en el sabor.... Vosotros decidís qué sabor probar.

Os paso la variedad que yo he hecho y os dejo el link de la receta original (ahora mismo lo que no sé es si está en catalán... pero creo que en cualquier caso se entenderían perfectamente los ingredientes): Revista Sabor Caprabo 324


Ingredientes:

3 manzanas / aprox 400 gr: cortadas en daditos
50 gr. de azúcar integral de caña (para las manzanas, luego necesitaréis más para el bizcocho)

100 gr de frutos secos: he utilizado a partes iguales macadamia, nueces y almendras. Las piqué en una picadora eléctrica

150 gr de chocolate negro (70% cacao)

1 mango (pesaba aprox 315 gr con piel y hueso, al pelarla y quitarle el hueso se me quedó en unos 250)

275 gr de harina normal (la receta original pide integral pero no tenía en casa)

25 gr de harina de maíz (Maizena)

250 gr. de azúcar integral de cala

10 gr de levadura en polvo (en la receta pone 7 pero se me fue la mano y no me vino mal)

7 gr de bicarbonato

200 gr de leche de soja (si veis que queda muy líquido no lleguéis a los 200... con 180 queda bien)

180 gr de aceite de girasol

Una pizca de sal

Para la cobertura: 100 gr de chocolate blanco, 50 g de margarina vegetal

Preparación:

(pongo algunas fotos... aunque son de cuándo hice la receta de plátano - pera - pistacho)

  • Caramelizar las manzanas: las hemos pelado, cortado a daditos... Las metemos en un cazo con el azúcar moreno unos 15 minutos a fuego bajito y dejamos enfriar

  • Mezclamos los ingredientes secos: harinas, levaduras, bicarbonato, azúcar y sal
  • Introducimos a la mezcla los frutos secos

  • Machacamos o batimos el mango (yo usé la batidora normal y me quedó como una pasta)
  • Fundimos el chocolate: bien al baño maría (más seguro, siempre y cuando no entre ni una gota de agua) o al microondas pero parando cada 5 o 10 segundos para dar vueltas y controlar que no se queme... siempre mejor sacarlo antes y que se vaya deshaciendo con el calor algún último trocito

  • Mezclamos ya todos los ingredientes: ingredientes secos, frutos secos, chocolate, mango, manzana (evitar el exceso de líquido), aceite, leche de soja. Se puede mezclar bien con una cuchara de madera hasta que quede una masa homogénea
  • Precalentar el horno a 170º (yo precaliento con ventilador y luego lo dejo normal, pero cada horno es un mundo)
  • Preparamos el molde: en mi caso utilizo un molde PME que compré en María Lunarillos y es lo mejor que he probado. Aunque siempre lo forro con papel vegetal utilizando la margarina como pegamento

Un ejemplo visual de cómo se forra un molde:  RECETAS Y MAS ESTELA

  • Tiempo de horneado: en mi caso - molde de 15 cm y bastante profundo - estuvo 70 minutos más el tiempo de enfriado dentro del horno. Pero si el molde es más extendido el tiempo será inferior, como siempre, habrá que pinchar por el centro cuando se vaya acercando a los 40  minutos para ver cómo va y cuando salga limpio el tenedor es que ya está.

Cuando se enfríe, se pone encima la cobertura de chocolate. Igualmente deshaciendo el chocolate junto con la mantequilla al baño maría o al microondas... Podéis utilizar el chocolate que más os guste... En esta segunda versión utilicé el blanco, y decorar con alguna nuez, pistacho, trozo de manzana fino o trocito de chocolate...







jueves, 23 de enero de 2014

Variando el clásico "carrot cake"



Sé que algunas (y algunos...) pensaréis que no es el momento más oportuno para poner la receta de un pastel. Pero como se dice siempre en casa: el secreto está en saber moderarse y así poder disfrutar de todo. 
Lo bueno de los pasteles es que te "obligan" a compartir. y así disfrutar de la compañía. Tal y como me dijo una vez mi amiga Ileana: "cuantos más limones, más limonada". 

Lo malo... ¡No! hoy no quiero hablar de lo malo. ¡Fuera bicho!

La cuestión es que el otro día sobró un trozo de piña en casa y mi cerebro funciona así:

- Veo el trozo de piña en la nevera
- Pienso en aquella receta del libro "Boutique Baking" de Peggy Porschen que introducía piña al clásico pastel de zanahoria
- Tengo toda la mañana libre para mi solita en casa... Vamos a experimentar... (uy... esto me recuerda demasiado a los terribles experimentos de mi niño de 4 años... sólo que yo ya controlo más)
- ¿Y si me voy al gimnasio?... no, ya iré por la tarde
- Voy a ver los ingredientes... tengo de casi todo y lo que no lo sustituyo (ej. aceite de oliva por aceite de girasol)

Y me pongo en ello rápido, rápido, rápido... porque si pienso todo serán frenos, pereza, etc.

Resultado... curioso. La piña que utiliza Peggy Porschen es de esas de bote y como todos sabemos tiene menos sabor (de hecho a mí no me sabe a piña). Yo trituré la piña en vez de cortarla en trocitos, lo que me ha hecho tener un resultado más húmedo - que me gusta - .  
En cualquier caso este es un pastel que gustará más a aquellos más amantes de ese toque de piña.... Para mi no supera al clásico, pero hay que variar y probar... también para autoconocerse, porque seguro que a muchas personas les gusta más este sabor.


Bueno, comparto la receta (paso la original de Peggy Porschen, con mis modificaciones pero podéis probar mejor su versión):


Ingredientes:

140 ml de aceite vegetal (yo usé de oliva porque es lo que tenía, pero ya sabemos que le da un sabor más fuerte)
200 g de azúcar morena clara mascabada (como aquí no es fácil de encontrar, mejor sustituir por integral normal)
2 huevos pequeñitos
80 gr de nueces (tostadas y machacadas)
320 gr de zanahorias ralladas (unas 6 medianas)
280 g de piña de lata, escurrida y partida en trocitos (yo aquí trituré como 200 g de piña natural)
290 g de harina normal
3/4 de cuchara (medida estándar) de bicarbonato
3/4 de cuchara de levadura
3/4 cuchara de canela
Una pizca de sal
Semillas de una vaina de vainilla (o echar una cucharada de vainilla líquida)

Elaboración:

Batimos el azúcar con el aceite
Incorporamos los huevos uno a uno
Mezclar la harina con la levadura, bicarbonato, sal y canela. Reservar
Echamos el resto de ingredientes en el bol de los ingredientes húmedos y mezclamos.
Vamos incorporando poco a poco la harina hasta que la masa se mezcle todo bien

Preparamos el molde y calentamos el horno a 180 grados

Horneamos unos 40 o 50 minutos (aunque eso dependerá del molde y el horno). Habrá que pinchar y mirar que el tenedor salga limpio, como siempre.

Cuando se enfríe lo cubrimos y o rellenamos con la clásica crema de queso fresco (Peggy Porschen lo hace con un buttercream, pero es que ella es muy mantequillosa).


Bueno... y ahora me voy al gimnasio a quitarme lo malo de encima!







lunes, 6 de enero de 2014

Desencanto





Cuando era pequeña, como otros muchos niños, leí el fabuloso libro de Michael Ende  “La historia interminable”. Las palabras que le puedo dedicar desmerecerían por completo el valor que le doy a esta obra. A veces pienso en volverla a leer desde la óptica adulta… pero me da miedo. Miedo al desencanto.

Atreyu y Bastian eran los dos guerreros, en distintos planos de la realidad, que luchaban contra “la nada”. Ese mal que estaba acabando con el Mundo de Fantasía.
Para mí, esa nada es el desencanto. Y la mala noticia es que hace tiempo que está arrasando nuestro país.

Llevo un tiempo inquieta. Con ligeros saltos entre la alegría y la tristeza, sin saber exactamente lo que me pasa. Esta noche no podía dormir y de pronto he pensado en el desencanto…. O en la “Nada”.

Y aquí estoy dejando salir esto que me come por dentro… antes de que llegue al fondo.

A las cuatro de la mañana, me despierto. ¿Qué me pasa? No puedo dormir. Tengo un nudo en el estómago… Y me pongo a pensar en  la cuenta del banco: ¡ostras, vamos a ver que llega la tarjeta, el pago del IVA y no cobro hasta después del 10, el pago de colegios, de dentistas…! Y me pongo a mirar la cuenta a las 4 de la mañana. ¿Es normal? Me respondo a mí misma: no. Y empiezo a tirar del hilo de la angustia: la economía, el sentirse atrapado en un sistema, en una jaula de la que no puedes salir, el desear a veces correr y correr y no parar como el  tonto menos tonto del cine.

Y sigo tirando del hilo de la angustia para sacármelo de dentro y que no me den más arcadas:

·      La política: desencanto absoluto. Tristeza, angustia. Atrapada entre unos y otros que dan bandazos continuos. Personajes corruptos. Nuevas mentes – aún - no corruptas pero a las que no les dejan salir, a las que les pisan las cabezas con insultos absurdos. Discursos de y para borregos…. Y nosotros, como marionetas, al servicio de las absurdeces de turno que se les ocurren a unos y a otros para no tener que enfrentarse entre ellos y hacer su trabajo. En definitiva… desencanto.
·      Educación: desencanto. No voy a hablar de los recortes, los cambios de leyes, etc. Sino de la falta de alternativas. Te vayas a la pública, a la concertada… todo es igual: la implantación del mismo microchip, del mismo sistema en el que todos los niños tienen que pasar por los mismos contenidos y estadios al mismo tiempo, donde los ritmos se marcan verticalmente… Pero eso sí: todos tienen huerto (o una maceta).  Desencanto total y absoluto. Para mi llevar a los niños al colegio es una obligación y no una ilusión.
·      Sociedad: desencanto. Me entristece enormemente cuando veo el efecto que yo llamo “caza de brujas con antorchas”. Por poner un ejemplo, sale una nueva ley (aclaro de antemano que no estoy a favor de muchas de estas leyes, no sea que se me malinterprete), la lectura que se da de dichas leyes es absolutamente parcial y qué hacemos: machacamos y machacamos, insultamos, nos indignamos… en vez de pararnos y decir: ¿nos leemos un poquito mejor de qué va este tema para poder opinar? Si decimos que todos los medios de comunicación tienen un claro sesgo político, ¿porqué entonces tomamos a pies juntillas sus “resúmenes”? ¿Dónde están los matices? ¿Dónde están esas pequeñas reflexiones personales que nos ayudan a ser críticos  e independientes?
·      La economía, los bancos, el maldito dinero que se puede acumular y nos pudre, nos enfrenta, nos mata. Eso sí que es una droga de diseño.
·      Publicidad: para mí la publicidad es el cuento a nivel adulto. Si yo me compro un perfume, quiero la historia para que lo que tengo entre mis manos cobre vida y me haga “SENTIR” o “SENTIRME”. Pero ya no… ya le hemos pillado el truco al marketing, ya sabemos que todas las marcas quieren vender y se produce el desencanto.
·      Los deseos de “Miss Universo” o “deseo la paz y un mundo mejor donde no haya pobreza”: yo lo deseo, y lo desearé hasta que me  muera. Tristemente he perdido la confianza… o me ha invadido el desencanto una vez más.  Deseo que se deje de matar animales para nutrirnos… no nos hace falta, podemos vivir sin ello. Sin embargo yo misma, tras muchos años de vegetariana, me lo han puesto tan difícil que a veces peco contra mis principios… Ya no puedo mirar a un pollo a la cara y decirle cosas bonitas (;)).
·      La igualdad: ¿sabéis cuál es mi mayor desencanto en este sentido? Que todos somos defensores de la igualdad, se critican con fuerza las desigualdades sociales por género, origen o etnia (lo que muchos llaman “raza” pero que  yo tengo absolutamente prohibido por mi sesgo antropológico) pero luego todos – me incluyo, el primer paso es reconocerlo – cometemos grandes injusticias o incoherencias en este sentido. ¡Y no nos damos ni cuenta! Por cierto, tolerancia no es sinónimo de igualdad, o al menos a mí no me gusta cuando me dicen que me “toleran”. Tuve una experiencia terrible en este sentido… Hicimos un estudio para una conocida ONG cuyo nombre voy a omitir. Se supone que eran gente / profesionales que habían dedicados sus carreras a ayudar al prójimo (en el Tercer Mundo). En mi vida he visto a gente tan irrespetuosa con el prójimo, tan, perdonad el simplismo de la palabra: “mala”. Desencanto.

·      Los sueños rotos: ¡cuántos sueños rotos!  ¡Qué daño ha hecho Disney y sus finales felices donde nadie muere, los pobres se casan con príncipes y las princesas no se operan toda la cara porque nacen perfectas!


Podría seguir y seguir… pero esto no es para desencantar más de lo que ya lo estamos. Quiero, del mismo modo que Bastian en “La historia interminable”, aferrarme a ese granito pequeño de arena que queda del Reino de Fantasía.

Opto por luchar  constantemente contra el desencanto en el que estamos sumidos y me estoy equipando con algunas armas como:
·      La improvisación: seguir mis impulsos, mi instinto, hacer lo que me apetece sin frenarme al miedo. Soy una gran “tímida” y ¿de qué me ha servido eso? Sólo para frustrarme. Pero reconozco que me cuesta muuuuucho esfuerzo y energía. Estoy en ello.
·      Energía positiva: reír, reír. Hacer bromas, ser irónica… lo soy… pues más.
·      La ingenuidad: esa mirada de cuando éramos niños, esa alegría, esa magia. Adoro la magia (que no el engaño).
·      Participación activa: abuso mucho del rol de observador que se sitúa desde fuera y no participa. Por ejemplo, voy a una discoteca y no soy capaz de moverme libremente porque lo miro desde fuera y lo veo todo… tan absurdo. Pues bien, lo mío es lo absurdo.
·      Sueños rotos: sé que muchos de mis sueños se romperán… sé que me pueden traer desencantos… Pero no voy a dejar de soñar porque sólo ahí soy dueña del final de la historia.

Y realmente lo que temo es que el desencanto con tantas cosas me nuble y no vea lo bueno. No me voy a poner “ñoña”, no es mi estilo (todos sabemos cuáles son esas pequeñas cosas que no hacen sonreír a diario).

Mi intención es casi como la de los Alcohólicos Anónimos: yo Anabel estoy desencantada con muchas cosas (ahora el resto dice que me quieren y eso). Y llevo 5 minutos sin desencanto!! Enhorabuena Anabel, ¡vamos a por más!

Anda que pensaréis que estoy zumbada… mezclar La historia interminable con los métodos de terapia en grupo… No lo estoy, simplemente lo utilizo todo como “herramienta”, tal y como me enseñó mi querido profesor Ramón Valdés: “la función de todo está en el uso que tú le des, no en lo que te digan que es”.

Podría seguir filosofando (aunque esto ya se parece más a un curso de autoayuda… ¡qué horror!), pero me quedo aquí … por hoy.

Y ahora… ¡me voy a volar con Fujur!!





P.D. Un secreto a voces. Estos pensamientos son tan íntimos que no soy capaz de hablarlos en alto con los que tengo cerca. Sin embargo, me reconforta escribirlos y compartirlos, así consigo que salgan de mí, que se tangibilicen. Espero no haber herido sensibilidades. Mi intención es buena.