Esto de que los niños no coman fruta es un verdadero suplicio para los padres.
Mi niña es el caso. No hay manera. Sólo ver la fruta a un km de distancia ya le provoca casi pánico. Creo que es algo más psicológico que otra cosa y no pierdo la esperanza, pero me preocupa y en cada producto veo una oportunidad para intentar colarle la fruta, como es el caso de los helados.
Así que el otro día me hice con la heladera de Princess y llevo poquito empezando a probar. De momento con lo básico:
- 1 taza de leche entera
- 1 taza de nata montada
- media taza de azúcar
- media cucharadita de pasta de vainilla
Y partiendo de esta base, le echamos lo que queramos.
Hice dos pruebas:
Una primera con 250 gr de fresas (trituradas, hechas casi zumo y maceradas con un poco de azúcar y limón durante 2 horas). Después se mezclan con batidora con el resto de ingredientes y se ponen en la heladera unos 20 minutos
Pero no coló... estaba de muerte pero para mi niña sabía a fruta!
Así que probé con la pasta de fresa de Homechef, al menos que coma helados naturales (pensé).
Y esta le gustó más, claro que con esa mirada asesina de; ¿me la estarás colando, mamá?
Seguiremos probando porque sale delicioso y cremoso, además de poder controlar tú el tipo y cantidad de azúcares que usas, entre otros ingredientes. Asimismo es algo con mucho potencial, llevo tres helados y ya veo un sinfín de posibles mezclas... hasta estoy pensando en helado salado o picante... jajajaja. Igual es vomitivo.
Ayer, día "full time" de niños, tratando de poner paz en el ambiente donde los celos imperan irremediablemente, llegamos a ese momento en el que toda madre debe decidir: ¿qué hacemos para entretenernos un ratito más hasta que sea la hora de cenar?
Ya hemos ido a las bolas, hemos visto dibujos (tengo sobredosis princesil y minecraftil), ya hemos ido a la piscina... y ahora ¿qué?
Pues no hay que dar muchas vueltas al qué porque si no pasamos a la fase tortilla (o cena) y se acabó el día. La vida vuela, señores y señoras.
Así que portátil en mano cogía una receta de brownie al azar... tan al azar que ya no recuerdo dónde y estoy tirando de memoria (buen ejercicio), y pese a que en un momento dado del proceso tuvimos una gran crisis (Ninke tiró el bol con la mezcla y ya me veis a mí con mis manos recogiendo lo perdido), salió divino: esponjoso y nada pesado, que para ser un brownie tiene mérito... Quizá el truco sea tirar el bol y recogerlo con las manos a lo loco... quién sabe, hemos podido descubrir un brownie loco!!!
Bueno, os paso la receta porque merece la pena:
INGREDIENTES:
200 gr de chocolate negro 70% cacao (aunque yo utilicé el de fundir de Mercadona, porque era lo que tenía a mano, punto)
100 gr de mantequilla sin sal
100 gr de azúcar
4 huevos
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de pasta de vainilla (o vainilla del tipo que tengáis, no nos vamos a poner finos ahora)
80 gramos de harina
un puñado de frutos secos... idealmente avellanas (aunque la receta ponía nueces)
opcional: yo le quería dar un toque diferente, llamadme maniática, y le eché aroma de frambuesa (una que tengo en un bote metálico con spray que en teoría es muy natural)
ELABORACIÓN:
En microondas o al baño maría fundimos el chocolate con la mantequilla y lo mezclamos. Apartamos
En un bol batimos los huevos con el azúcar, 1 a uno. Obteniendo una mezcla espumosa... a batir bien!
Después incorporamos la vainilla y el bicarbonato. Volvemos a batir.
Atención; ahora es el momento en que se os cae el bol y se os derrama parte de la mezcla. Entrais en pánico pero no os paráis, no os detenéis... lo tenéis que salvar como sea. ¡Animo guerreras /os que podéis!
Seguidamente, echamos la mezcla de chocolate.
Finalmente incorporamos la harina y los frutos secos algo machacados (esto lo último)
El molde debe estar preparado (yo usé uno rectangular tipo de lasaña) y forrado.
HORNO:
Precalentado a 180º
Horneamos unos 20 o 30 minutos, dependerá del horno. Lo típico, metemos tenedor y si sale limpio está listo.
Hace unos meses, abandonada en un pequeño trastero, me reencontré con una silla plegable que me había acompañado toda mi infancia.
La vi fea, vieja, con el barniz saltado... un desastre. Y pensé en tirarla. Por vieja. Por fea.
Pero luego me asaltaron a mi cabeza muchas memorias... muchos momentos en los que esa silla ha estado ahí conmigo. Y - aún siendo un objeto inanimado - me sentí mal. Injusta. Total, más vieja soy yo y a nadie se le ocurriría tirarme a la basura (o sí, ve tú a saber!! jajaja).
La cuestión era qué hacer con ella. Para pintarla antes debía decaparla, quitarle el barniz, lijar... Y me agobiaba sólo pensarlo. Así que - pensando en ahorrarme ese paso - me decidí a forrarla con papel de periódico. La clásica técnica de pegarlo con cola rebajada en agua. Y lo empecé una noche.
Materiales: periódico, tijeras, cola, pincel (o estropajo viejo y una pinza)
Me costó horrores. Porque además fui un poco "corre-que-te-cagas" y no mojé las tiras de papel. Total que cuando se secaron, algunas no se habían pegado bien y tuve que volver a humedecer.
Veía que era muy difícil cubrir las tiras de madera del culo de la silla porque el espacio entre tira y tira era estrechísimo y no permite hacer demasiada fuerza con el pincel para asegurar que todo queda bien pegado.
Lo dejé un tiempo... abandonada de nuevo. Porque me había desmoralizado un poco.
Además... le faltaba vida toda con papel de periódico....
Así que un día fui al chino y compré un poco de papel de scrap de diseños más alegres. Al ser de menor calidad, el cartón es más fino y permite que la cola penetre mejor.
Medí tiras del mismo ancho que las de la silla. Las humedecí en agua (básico!!) y con el mejunje de cola+agua las fui pegando por todos los trozos donde quería darle un toque de color más gracioso...
Cuando ya tuve toda la silla empapelada decidí coger pinturas, washi tape y sprays para darle el último toque "loco"... para disimular imperfecciones y que todo estuviera perfectamente integrado dentro del mismo caos... Hasta que visto por todos los lados me quedé satisfecha.
Una vez todo seco le di 3 capas de látex, que lo podéis encontrar en cualquier AKI, Leroy Merlin...(a modo de barniz de interior). Y LISTA!!
Es fácil de hacer. Los materiales están muy a mano. Lo único que necesitáis es paciencia... Algo que muchas veces - reconozco - que me falta.
Últimamente me da cosa publicar recetas por aquí y es que entras en Facebook y ves todos esos vídeos grabados en tiempo rápido donde lo ponen todo tan fácil, tan maravilloso, tan visual, tan atractivo... tan tan tan... que me digo: ¿con qué morro voy a poner yo una de esas recetitas que recojo con mis fotos de simple mortal?
Pero mira por dónde hoy me he atrevido. Porque vale la pena. Porque está muy rico, es muy sencillo, jugoso, muy fácil de hacer con niños revoloteando a tu lado o peleando por el mando de la batidora... Y porque me da la gana, ala!
La encontré a través de Pinterest, en el blog de SomosGolosos buscando fotos sobre un tema que estaba trabajando - "sin lactosa" - así que de paso que sepáis que es apta para intolerantes a la lactosa.
He seguido la receta casi a pies juntillas, sólo he añadido un poco de vainilla y canela que a mí personalmente me gustan.
Os paso los detalles:
INGREDIENTES (tal y como yo lo he hecho, pero en la web que os indico también están prácticamente idénticos):
300 gr de harina bizcochona (uso ésta porque se me había acabado la otra, y bueno... ya lleva la levadura. Pero si no tenéis de ésta recordad echar levadura)
1 pizca de sal
3 huevos
1 naranja: su zumo y su ralladura
150 gramos de azúcar moreno (yo uso ésta, pero a gusto del consumidor ;))
100 ml de aceite de girasol
Vainilla (uso pasta de vainilla, pero es absolutamente opcional)
Canela a gusto
PROCESO:
- Mezclamos el harina con la sal y apartamos
- Batimos los huevos de uno en uno con el azúcar, y después vamos incorporando el aceite, el zumo, la ralladura, la canela, vainilla y finalmente la harina (poco a poco)
- Y, por supuesto, repartimos la mezcla en los moldes... Ahí tuve a mi pequeña ayudanta
HORNEADO:
Precalentar a 180 grados
Si vais a hacerlo en moldes de cupcakes o magdalenas la cocción es menor, depende el horno. A mí me duró 15 minutos, pero podría ser 20
Si vais a hacer bizcocho 30 minutos no hay quien os los quite... o más.
Cada horno es un mundo...
Y listo! Los podéis adornar con un poco de azúcar glass por encima, con unas rodajitas de naranja o con un poco de chocolate..
Yo utilicé chocolate para postres. Lo que hago es meter media tableta en un bote de cristal con una cucharadita de aceite de coco. Lo meto en una olla con agua al baño maría y cuando se ha deshecho por el calor lo remuevo bien y lo echo encima.
Bueno... no es tan sugerente como esos vídeos, pero no quería dejar de compartir este hallazgo.
"Y yo con estos pelos", pobre... se acababa de levantar
Una época de transición, un pasaje hacia el invierno. Ese temido invierno para mí. De hecho a veces desearía ser como un oso y meterme en una caverna para hibernar durante toda esta época y salir en primavera.
Confieso que tengo pánico al invierno. ¿Por el frío? ¿Por la frialdad? ¿Porque lo asocio a tristeza sin melancolía o nostalgia?
Y como si fuera de una batalla me intento preparar a nivel físico, para estar fuerte cuando esos bichos invisibles llamados virus ataquen mi casa. Me preparo a conciencia cada mañana tomando limón, jengibre, piña... bien licuado. Como una pócima.
Pero a nivel mental... me cuesta.
Da igual. Basta de temores. Aún estamos en otoño. Un momento en el que encontramos días maravillosos con esa luz aún cálida que contrasta con el frío del ambiente. Esos tonos anaranjados de las hojas que caen e inundan calles y parques.
Época de calabazas, hojas, bellotas... Tenemos un sinfín de frutos maravillosos con los que poder disfrutar y crear.
Ya desde el año pasado vi a través de esa fuente inagotable de ideas que es Pinterest ejemplos de manualidades fáciles con hojas de árboles. Se construyen figuras, se pintan, se encolan encima de un globo como molde para crear cuencos.... Y no sólo hojas, con ramas o palitos se hacen varitas mágicas, o se pueden crear atrapasueños que se adornan con plumas de los pajaritos que caen del aire como regalos.... O se utilizan los mismos frutos como las nueces para hacer cajitas, o pistachos para hacer colgantes, etcétera, etcétera, etcétera.
De hecho hace un tiempo me dio por las bellotas y en este mismo blog podéis encontrar tutoriales de cómo hacer pendientes o adornos con bellotas.
Las posibilidades son miles... son todas aquellas que permita vuestra imaginación.
En este post sólo pongo varios pequeños ejemplos de cosas fáciles que podéis hacer combinadas con salidas a la montaña y que a los niños les encantan.
POSAVELAS:
Sólo necesitamos un recipiente de cristal como por ejemplo el tarro de una salsa o de un yogur
Trocitos de ramas finitas que cortaremos con una medida similar (un pelín más altas que el recipiente para que lo cubra por completo)
Y una pistola de pegamento
Complejidad 0. Vamos poniendo puntos de pegamento y cogiendo trocitos de ramas.
Lo único que si utilizamos esta pistola es mucho mejor que lo manejemos adultos porque los peques se pueden quemar.
Finalmente se pueden adornar con lo que queramos, por ejemplo enroscando una cuerda, colgando alguna bellota que también hayamos recogido, etc.
GUIRNALDAS DE HOJAS SECAS PINTADAS
Aún más simple, entretenido para los niños y ecológico.
Lo único que sí aconsejo son dos cosas:
1) Prensar las hojas durante un par de días. Método de siempre (meter entre las hojas de una revista y poner muchos libros encima para hacer peso)
2) Buscar un rotulador especial. Como los POSCA de uní (www.posca.com) Son fantásticos y además pueden servir incluso para pintar en la cara de los niños (yo sólo he pintado en las manos, porque me daba cosa... pero en principio no hay problema)
Si no lo encontráis siempre se puede utilizar cualquier pintura acrílica y la punta de un cerilla, un pincel.... Pero estos rotuladores facilitan mucho para que los más pequeños puedan pintar y son súper divertidos.
Una vez tengamos varias hojas pintadas se pueden atar a lo largo de una cuerda y utilizar a modo de guirnalda.
VARITAS MÁGICAS
¿No os ha pasado nunca eso de ir caminando por algún parque o bosque y tener que coger un palo de los que casualmente caen de los árboles? Dicen que en ese momento debes recogerlo. Que es puro instinto y que de alguna manera eso te pertenece. O provoca una conexión instintiva contigo.
Hay quien además afirma que cuando recojas dicho palo debes pedirle permiso (simbólico) a la madre Naturaleza para que de ahora en adelante dicho objeto te acompañe. En el fondo esa es la magia... Luego hay quien hace sus rituales... ahí ya cada uno.
En mi caso hace casi un año recogí varios palos para hacer varitas mágicas que tienen mis niños y que no sólo son fáciles de construir, sino que las podemos dotar de valor simbólico para que les ayude a alejar miedo. El poder que les otorga el amor su mamá condensado en un objeto, un símbolo que pueda protegerles de miedos nocturnos, por ejemplo.
El proceso, más allá de recogerlos y dejar que se sequen bien, es de lo más creativo, abierto y variado.
Hay quien las pinta, quien no y simplemente las decora con alambres bien apretados al palo. Les podemos incrustar piedras bonitas, brillantes de los que se ponen algunas en las uñas... lo que se os ocurra.
No encuentro fotos de las mías (lo tengo pendiente, igual actualizo el post), pero os he recogido algunos EJEMPLOS DE OTRAS PERSONAS (lo pongo en mayúsculas no porque grite, sino porque luego muchas personas, con toda la buena intención del mundo, me lo atribuyen a mí, y sabéis que no me gusta para nada aprovecharme de la creatividad de otros que me han inspirado y ayudado... sólo conseguiríamos detener el círculo del difusionismo que tanto enriquece)
En definitiva, la naturaleza continuamente nos está regalando no sólo la vida, sino muchos tesoros. Una vez más, sólo tenemos que abrir la mente y los ojos para verlos y disfrutar de ellos.
Hace poco que vengo escuchando esto de los energy bites. Tan nutritivos y sanos.
Esos pequeños chutes de energía que a veces nos son tan necesarios y que muchas veces los suplimos con un trocito de chocolate, una fruta o una barrita.
En este sentido, no es que los energy bites (o "bocados energéticos") sean algo novedoso en cuanto al tipo de necesidad que cubre, sin embargo parecen estar de moda según mi parecer, por la combinación de varios aspectos:
El auge de la cocina raw - o cruda - en algunos sectores de la población (más trensetters o alternativos)
La búsqueda de "súper alimentos" más cercanos al concepto de lo sano, natural, llenos de beneficios, puros o auténticos
Las calorías "justas" para afrontar esa necesidad.
Sin embargo en mi caso lo que me llamó la atención en cuanto a los energy bites fue la posibilidad de integrar fruta en ellos. Tengo un gran problema con mi niña y su compatibilidad con la fruta. Así que cuando vi en el blog de betterwithcake una versión con fresa deshidratada pensé directamente en hacerla.
El proceso de la fruta deshidratada no es complejo pero requiere tiempo. Se pueden ver numerosos tutoriales por internet de cómo hacerlo. Pero como últimamente no dispongo mucho de esa cosa llamada tiempo recurrí a la fruta liofilizada (conserva propiedades, es bajo en calorías y alto en nutrientes...). Eso sí... carísima!!! 40 gramos de frambuesas más de 7 euros!! El tiempo es oro, ahora lo entiendo mejor.
La cuestión es que esta mañana me he puesto en ello y ha sido más fácil y limpio de lo que pensaba.
Sólo necesitáis una picadora y los siguientes ingredientes en función de lo que queráis hacer:
1 taza de frutos secos: anacardos crudos, almendras (son los dos que he probado, pero imagino que vale con cualquier otro fruto seco, irá a gustos)
Media taza de fruta seca y congelada ó liofilizada. La podéis secar al sol (en youtube se encuentran vídeos fácilmente) o podéis comprarla en tiendas tipo Veritas o de esas en las que se venden frutos secos a granel. Yo compré frambuesas liofilizadas en Veritas. Pero también lo he probado con fresas secas compradas a granel (mucho más económicas)
6 dátiles sin hueso (esto es fácil tanto de comprar como de quitar el hueso)
Media cucharadita de pasta de vainilla. Yo he comprado una en Culinarium... la cuestión es darle un toque de vainilla
El proceso no tiene ningún misterio:
Primero trituramos finos los frutos secos. Si lo vemos muy resecos seguimos el mismo proceso que con la pasta de cacahuete (trituramos, esperamos 5 minutos a que suelte el aceite natural y volvemos a triturar)
Después echamos a la mezcla los dátiles y los trituramos igual
Seguidamente la fruta (ya sean frambuesas, fresas o piña)
Y finalmente el toque de vainilla
Una vez tenemos esta pasta veremos que tiene una textura que sin ser pegajosa es fácilmente aglutinante. Con ella se puede trabajar muy bien para hacer bolitas: nuestros energy bites.
Como veis, me he enrollado y he editado un pequeño vídeo para ilustrar la absoluta simplicidad de este delicioso, saludable y energético bocado.
Esto de estar sin horno desde ya más de 9 meses está siendo para mí algo difícil de afrontar...
No obstante, en todo lo "malo" siempre hay un aprendizaje, algo que sueles sacar en positivo. En mi caso lo bueno es que estoy interesándome por alternativas que no necesitan horno como los cada vez más populares energy bites que pronto haré... especialmente ahora que parece que el trabajo me da un breve respiro.
Sin embargo este post va de otra cosa. No va ni de pasteles, ni de horno, ni de manualidades. Va de pasta fresca.
El pasado sábado asistí, junto con mi madre, a un taller de pasta fresca que se impartía en El Racó d'en Isaac en Mataró por un gran maestro del arte del pan. Lo que más siento en este momento es no recordar más allá de su nombre - Max - y su trayectoria... más allá de que nació en Venezuela pero de origen italiano por parte de sus dos padres. ¡Soy tan desastrosa con estas cosas! (pero en breve actualizaré esta información).
Lo que si puedo decir es que se formó con las hermanas Simili que, según parece, son toda una referencia de la tradición más purista de la pasta fresca.
Por cierto, nos comentó que se acababa de publicar un libro de recetas de estas hermanas.
Muchas veces vas a talleres de este tipo y la persona que imparte el curso sabe más que tú... pero poco más que tú. En este caso nuestro "profe" dominaba a la perfección el arte de todo lo relacionado con el pan, harinas, masas, fermentaciones, etc.... Desde la práctica y desde la teoría. Y todo ello con una gran capacidad y generosidad por trasladar su conocimiento de un modo cercano, fácil e intuitivo. Todo un lujo, la verdad. De hecho la semana que viene repetimos curso, aunque la temática será distinta: Cocas de San Juan.
En el pasado yo había intentado hacer varias veces pasta fresca, pero tenía siempre la sensación de que algo no estaba bien. Hice espaguetis, tallarines, lasagna... me compré una máquina especial. Pero en mi interior había cierta insatisfacción no resuelta y dejé de dedicarme a ello. Total... con lo fácil que es comprar la pasta fresca, no?
Así que cuando vi el curso y supe que podía hacerlo, me animé.
La verdad es que parece a priori muy simple, pero hay elementos o detalles importantes que afectan enormemente a la elaboración de la pasta fresca: desde las condiciones meteorológicas, las corrientes de aire, hasta el tipo de harina y técnicas de amasado.
Voy a tratar de explicar el proceso para que, de algún modo me sirva de recordatorio a mí misma.
FÓRMULA
Por comensal, si es pasta al huevo: 100 gr de harina, por 1 huevo
Si es pasta sólo con agua: 100 gr de harina por 50 gr de agua
Esta agua se puede sustituir por jugo de espinacas por ejemplo
Si vemos que la masa puede admitir más harina tendremos que tener en cuenta que nunca debemos pasar de los 120 gr de harina.
APUNTES SOBRE LA HARINA:
¿Qué vale?
Nos vale un tipo de harina refinada, lo más fina posible. La Nomen se mencionó como una de las harinas válidas.
Si bien los italianos pueden utilizar una sometían más amarillenta y aún más refinada.
Las harinas que podemos adquirir en panadería también son válidas.
¿Qué no es válido?
Harinas de fuerza
Harinas para frituras / rebozados
PROCESO DE MEZCLAR
¿Cómo tenemos que poner la harina?
Muy bien tamizada. Si es posible pasar 2 veces por el tamizado o colador.
Formamos un volcán bien abierto y donde veamos la madera del fondo
¿Cómo echamos el huevo?
El truco que nos enseñó consistía en batir antes los huevos en un recipiente antes de verter en el centro del volcán. Así será más fácil
Una vez tenemos el huevo batido lo vertemos en medio del volcán de harina y con un tenedor vamos incorporando poco a poco la harina al huevo y vamos mezclando poco a poco.
La masa resultante
Cuando la mezcla ya va teniendo cierta consistencia empezamos a amasar con las manos. Hasta que formamos una bola más o menos uniforme. No nos tiene que preocupar si vemos grumos de harina, después se irán eliminando.
Dejamos reposar la masa unos 10 minutos o hasta que al tocarla veamos que está un poco más blandita.
Una vez ha reposado este tiempo y vemos que está algo más blandita volvemos a amasar. La idea es que se forme lo que denominaba la malla glutínica que le dará mucha elasticidad a la masa. Y para ello, para crear dicha malla hay que amasar bien rotando todo el rato la masa... para crear dicha malla.
Nos lo explicó muy gráficamente plegando una servilleta capa sobre capa....
Como soy incapaz de explicarlo tan bien, muestro un pequeño vídeo.
Una vez bien amasado dejamos reposar otro ratito. Y podemos probar la elasticidad de la masa arrancando un pequeño trozo y estirándola.... tiene que estar elástica.
Ahora ya nos queda amasar al modo tradicional: sobre la tabla de madera y con rodillo
Importante: ¿cómo preparar la tabla?
La mesa o tabla de trabajo es importante. Idealmente tendríamos que buscar un tablero de madera no barnizado (ej. una tabla de contrachapado simple) y ponerle unos frenos de goma abajo para que no se mueva.
Esta tabla no se limpiará con detergentes, ni con agua. Debe quedar seca y rugosa. Mejor limpiar con un cepillo.
Cuando se vaya a poner la masa no debemos pasarnos de harina. Se tiene que echar como una nube de harina, lo justo para que no se pegue, no más.
Igualmente, se tiene que pasar un poco de harina por el rodillo
Y finalmente estirar. Teniendo en cuenta que todas las partes queden bien estiradas y con el mismo grosor.
Mientras estiramos podemos detener un momento el proceso para que repose la masa y volver al minuto o más a estirarlo por segunda vez.
FINALMENTE: CORTAR LA PASTA
Ya tenemos nuestra masa.
Corta los cuatro bordes para dejar un rectángulo casi perfecto, con un cuchillo de hoja lisa.
Y los cortes dependen del tipo de pasta que queramos conseguir:
a) Tallarines
Plegamos la pasta horizontalmente y clavamos el chuchillo para conseguir los tallarines. Cuando los tengamos todos cortados, sobre la base sobrante se estiran y se hace una especie de nidos que se depositan en un paño para permitir su secado.
Cada uno de estos nidos de pasta equivale a una porción.
Otro método es colgarlos (tradicionalmente en el palo de una escoba puesto horizontalmente) hasta que se sequen.
b) Espirales de raviolis al horno
Se coge una tira ancha de pasta y se marca horizontalmente con un cuchillo una linea en el centro. A un lado se pone el relleno (ej. queso de cabra), se dobla la otra parte por encima y se sella con un tenedor. Una vez se tiene esta tira se enrosca formando una espiral y se deja sobre la bandeja del horno para que se seque, colocando una al lado de otra.
Se hornea y cuando se saque se vierte la salsa por encima. Tiene pinta de ser espectacular.
c) Parpadelle
Con las sobras de los picos se cortan en pequeños cuadradillos que una vez secos se pueden echar a la sopa
Finalmente preparamos un paño donde dejarla secar (sobre todo si se va a cocinar de manera inmediata, en 30 minutos... por eso se llama pasta fresca).
Es importante el el paño sea basto, rugoso, ej. 70% lino y 30% algodón. Importante que no se lave nunca con químicos. De hecho cuanto menos se lave mejor.... Se expulsa la harina y restos con un cepillo y listo.
La pasta se puede preparar y una vez seca congelar para posterior uso, o meter en la nevera de un día para otro.
Y esto es todo por hoy...
Para escribir algo después de tanto tiempo no os podéis quejar porque he puesto videos y todo...
I am back.... y amenazo con volver a ser la de antes y publicar todo aquello que se me pase por la cabeza!
Pero hoy va de pasteles.
Hace muuuucho tiempo que vengo siguiendo la pista a los llamados "nude cakes". Creo que este tipo de decoración dice mucho de las tendencias actuales ya que forma parte del "menos es más" y de la "vuelta a lo básico", a lo auténtico.
Tanto fondant, tanta figura de azúcar, tanta arquitectura comestible provoca que perfiles más trendsetters que no quieren verse arrastrados por "lo que hace todo el mundo" busquen alternativas que rompan o que sean antagonistas. De ahí los nude cakes: pasteles no cubiertos y decorados con simples flores o frutas que le aportan toda la belleza de una manera natural aunque sin perder ese toque de romanticismo que se busca.
La verdad es que cuando los vi me enamoré. De su sencillez, de su significado, su mensaje y su "naturalidad". Y por eso siempre que entro en Pinterest busco "nude cake" para ver cómo van evolucionando por sí mismos.
Pues bien, dicho esto, en el cumpleaños de Ninke - dado que aún no tengo horno en casa... bueno, tengo pero como si no tuviera porque es de gas, minúsculo, no tiene referencia de temperatura... un desastre - encargué un Nude Cake a César (su blog es mygrowingprojects)y me hizo un magnífico Nude Cake de cítricos que encantó a todo el mundo. Era espectacular y encima da la idea de más sano por la cantidad de fruta que llevaba.
Pero me quedé con la espinita de no probarlo yo misma. Y gracias al cumpleaños de Mario - el niño de mi amiga Raquel que también participa en este blog... aunque menos de lo que me gustaría... ehhhh Raquel!! - me he liado la manta a la cabeza y se lo he hecho.
Utilicé una receta de un bizcocho super esponjoso de limón del blog de mi amiga Ana Lecumberri (no os lo perdáis tampoco) pero como tenía que hacer para mucha más gente, multipliqué la receta por 6 e hice algún pequeño añadido.
Os paso la receta por si tenéis una celebración multitudinaria y os animáis:
INGREDIENTES (25 personas)
720 gr de harina
4 sobres de levadura (una caja completa de levadura .... en mi caso Royal)
3 cucharaditas de sal
12 huevos
Ralladura de 2 limones y 1 lima. Zumo de un limón y de la lima
300 gr de mantequila atemperada
2 tazas de aceite (la medida de "cup" o taza que viene en cualquier vaso de batidora)
3 yogures de limón
750 gr de azúcar (yo mezclé 450 de azúcar blanquilla y 300 de azúcar moreno)
PREPARACIÓN... (es algo más engorrosa pero sinceramente que vale la pena por el sabor y textura)
BOL 1º: tamizamos la harina y mezclamos con la levadura y sal. Reservamos
BOL 2º: Ojo, necesitamos un bol que se preste para meter al baño maría. Batimos los huevos y mezclamos con el azúcar y la ralladura de limón hasta que esté templado (vamos removiendo). Para ello yo utilicé un caldero, eché agua y dentro puse un bol grande de cerámica... En ese mismo caldero luego removeré toooooda la mezcla
BOL 3º: Mezclamos y batimos el aceite de oliva, los yogures, el zumo de limón y la mantequilla
Finalmente lo vamos mezclando todo junto (yo cogí el caldero porque necesitaréis espacio). Vamos mezclando poco a poco los distintos ingredientes y batiendo bien. Creo que estuve al menos 10 minutos con la batidora.
MOLDES Y HORNO
Preparé 5 moldes de diferentes tamaños, pero si no tenéis tanto con dos tamaños queda bien, eso sí luego tendréis que cortar el bizcocho en varias capas (2 o 3, cuantas más capas más bonito queda y más sube) o hacerlo en varias hornadas.
Temperatura: 180º arriba y abajo (horno precalentado)
Tiempo: de 30 a 50 minutos. Vigilad el horno que a mí casi se me quemó!! Pero es que no es mi horno y no controlo. Id mirando y si veis que sale el tenedor limpio pues ya sabéis que ya está.
RELLENO: buttercream con Philadelphia
2 tarrinas familiares de queso Philadelphia 350 gr cada una)
500 gr azúcar glass
200 gr de mantequilla atemperada
Zumo de 1,5 limones y 1 Lima
Todo esto bien batido para que quede muy fina y luego ir rellenando las capas prestando atención a los bordes del pastel: la idea es que chorree de manera irregular
Y esto es todo por hoy! A mi me parece el bizcocho más jugoso y rico que he probado y con la crema de limón entra aún mejor, bastante refrescante. Os ánimo a hacerlo tanto en plan masivo como más íntimo (receta de Ana cuyo link he incluido)